Coberturas imprescindibles para un comercio: Guía

 

Abrir las puertas de un negocio propio conlleva una gran dosis de ilusión, pero también una serie de riesgos diarios. Desde una tubería que se rompe y estropea el género, hasta un cliente que tropieza dentro del local. Para proteger tu inversión y tu medio de vida, contar con el respaldo adecuado no es un extra, es una necesidad.

Si estás abriendo un negocio o revisando tus costes, esta guía te ayudará a identificar cuáles son las coberturas que bajo ningún concepto deberían faltar en tu póliza.

Interior de un local comercial protegido, representando la guía de coberturas esenciales del seguro de comercio.

 

1. El gran dilema: ¿Presupuesto ajustado? Mejor básico que desprotegido

Muchos autónomos o pequeños empresarios, especialmente al empezar, se plantean la opción de retrasar la contratación del seguro para ahorrar costes. Este es un error que puede costar el cierre definitivo del negocio ante el primer imprevisto.

Regla de oro: Antes de tomar la peligrosa decisión de estar completamente sin seguro, la solución más inteligente es contratar un seguro de comercio con coberturas básicas. Solicitar un presupuesto informando que se quiere pagar "lo mínimo" es lo correcto en estos casos y una agencia de seguros seria le presentará un presupuesto ajustado y correcto.

Si contratas trabajadores tienes la obligatoriedad de contratar, al margen del seguro del local, un seguro de convenio colectivo para comercio desde el primer trabajador.

Un producto básico tiene un coste muy asumible y soluciona de inmediato tus obligaciones legales y contractuales. Por ejemplo, la inmensa mayoría de los contratos de alquiler de locales comerciales exigen por ley que el inquilino disponga de un seguro en vigor. Estar al día con una póliza esencial te evita multas, cumple con los requisitos del propietario y te aporta la tranquilidad mínima para operar sin miedo.

2. Las 3 coberturas que no pueden faltar en tu guía de comercio

Si vas a diseñar tu póliza, asegúrate de que incluya este trío del que depende la supervivencia de cualquier tienda o local de servicios:

Responsabilidad Civil (RC)

Es la cobertura más importante de todas. Cubre las indemnizaciones por los daños materiales o personales que tú, tus empleados o tus productos podáis causar a terceros (clientes, proveedores o vecinos). Si un cliente resbala por el suelo mojado o un cartel se cae y golpea a un peatón, la RC evita que respondas con tu patrimonio personal.

Daños por agua, fuego y fenómenos atmosféricos

Los imprevistos en las instalaciones son el pan de cada día. Un grifo mal cerrado del piso de arriba o un cortocircuito pueden arruinar tu mobiliario, la pintura y las instalaciones eléctricas. Aquí debes asegurar tanto el Continente (el local en sí) como el Contenido (la mercancía, ordenadores, maquinaria y mobiliario).

Robo y daños por robo

No solo cubre el valor de la mercancía que se lleven en caso de asalto, sino también los destrozos materiales que causen los ladrones para entrar: cerraduras forzadas, cristales del escaparate rotos o persianas dobladas. Reparar estos daños suele ser tan costoso como el propio botín.

3. Pasar a Coberturas avanzadas si tu negocio crece

Si tu actividad se consolida y el presupuesto lo permite, es muy recomendable añadir garantías como la Pérdida de beneficios (que te indemniza por los días que tengas que cerrar el negocio tras un siniestro grave como un incendio) o la defensa jurídica ante reclamaciones.

Disponer de un asesoramiento profesional es clave para ajustar los capitales exactos de tu local y no pagar de más.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reclamaciones en Seguros multiriesgo de Comercios durante la pandemia. 2020 y 2021.

Reparalia obtiene la certificación ISO 27001

Seguros baratos para Comercios